Aoum

Aoum, aoum, aoum, aoum

Nuestros pensamientos y sentimientos esculpen nuestro rostro

Toda forma o manifestación física tiene su origen en el mundo invisible. Cada pensamiento, cada sentimiento, cada emoción que nace en nosotros se viste, después de cierto tiempo, en una forma determinada y deja trazas visibles en nuestro rostro y nuestro cuerpo. Nuestros pensamientos y sentimientos actúan primero sobre las vibraciones más secretas de nuestro ser, sobre nuestras emanaciones, después sobre el color de nuestra piel, sobre nuestro perfume y al fin, sobre la forma de nuestro cuerpo. Es así como nuestro cuerpo actual ha sido formado y determinado por nuestras existencias pasadas.

El discípulo, que sabe que es el escultor de su cuerpo, trabaja con sus pensamientos y sentimientos para hacer de él un templo con formas y proporciones armoniosas.