Evolene

La palabra mágica

Debéis tomar la costumbre de hablar con dulzura y bondad a las flores, a los pájaros, a los árboles, a los animales y a los hombres, pues es una costumbre divina. Aquél que sabe decir las palabras que resucitan, inspiran y alumbran el fuego sagrado, posee una varita mágica en su boca. Estad siempre muy vigilantes a vuestros pensamientos y a vuestras palabras, porque en la naturaleza siempre hay uno de los cuatro elementos, la tierra, el agua, el aire o el fuego, que espera el momento en el que deberá vestir todo lo que pensáis y expresáis. Y la realización se produce a menudo muy lejos de la persona que ha dado los gérmenes. Así como el viento lleva los granos y los siembra lejos, así vuestros pensamientos y vuestras palabras vuelan y van a producir lejos de vuestros ojos resultados buenos o malos.