Belleza (Extracto de la Paneuritmia)

Comulgar con las fuerzas vivas de la naturaleza

Comulgar es entrar en relación cada día, cada hora, y con todo su ser con las fuerzas vivientes de la naturaleza: las piedras, las plantas, las montañas, los manantiales, el sol, las estrellas, y sobretodo los seres vivos. Pero son pocos los que tienen una concepción tan vasta de la comunión. Se contentan con comulgar de vez en cuando, en la Iglesia, con el pan y el vino, y creen que eso vasta. No, aquél que sabe comulgar es capaz de entrar en relación por su amor y su sabiduría con todos los seres del universo, con su alma y su espíritu.

El día en que comprenderemos verdaderamente la cuestión de la comunión, podremos decir que comemos la carne de Cristo, bebemos su sangre, y la verdadera vida invadirá todas las células en todas las regiones de nuestro ser, una vida abundante, pura y noble. Esto es la vida eterna que no tiene ni principio ni fin.