Napred da hodim smélo (Entremos con audacia)

¡Adelante! Entremos con audacia a los palacios silenciosos del misterioso saber.

Andemos, llenos de fuerza y de vida.

Como torbellinos por encima de los bosques,

un aliento ardiente en el pecho,

¡adelante, lancémonos, renovemos el mundo!

Un día la luz ya no os dejará

Por momentos os sentís invadidos de golpe por la luz, de golpe os sentís proyectados en la superconciencia y sois deslumbrados de esta inmensidad, de esta belleza. Desgraciadamente, eso no dura, y de nuevo empezáis la vida cotidiana con los mismos problemas, las mismas debilidades: os sentís separados de la divinidad, con vuestro Yo superior, como un trozo, en alguna parte.

Después, de nuevo, sentís una aclaración, una iluminación, pero una vez más, no dura mucho tiempo. Pero no os descorazonéis, un día, al fin, después de todos los altibajos, la luz ya no os dejará, habréis cambiado de orilla y seréis definitivamente salvados.